Situada al pie de un castro celta, O Castelete, entre montañas de un valle fluvial del interior de la Ría de Muros-Noia, en el Camino de Santiago a Finisterre, se encuentra esta edificación propia del siglo XIX y representativa de la arquitectura tradicional gallega.
Su entorno inmediato la vincula con la aldea de Cabana Moura, en la falda oeste de la Cordillera “A Pena”, al fondo del valle recorrido por meandros del Río Das Donas. Una zona, por tanto, de paisajes vertiginosos, de un verde profundo, donde reencontrarse con una naturaleza pura y legendaria. A lo largo de la realización de hermosas rutas, sus paseos podrán verse sorprendidos por la contemplación de antiguos molinos, bellas y sencillas construcciones que van desperdigándose a un lado y otro del camino, amenizando la marcha del nuevo visitante que surca estas tierras de formidable riqueza natural, donde los amaneceres sólo son comparables con el silencio sobrecogedor con que son recibidos sus ocasos.
Pero antes de que el sol se ponga sobre estos rincones gallegos, el huésped podrá entretenerse con la práctica de actividades que se le ofrecen desde esta casa, como la realización de artesanía de paja, canteros de piedra, senderismo, pesca de río, cicloturismo, paseos a caballo, barranquismo, deportes náuticos o, incluso, la encomiable iniciativa de apadrinar un árbol para contribuir a la conservación y protección de los bosques autóctonos.
Luego, ya en el interior de esta casa, que fue erigida en 1868 y recientemente reformada para el turismo rural en el año 2000, podrá alojarse en alguna de sus seis habitaciones dobles con baño, contando una de ellas con hidromasaje y salita con televisión. Todas son estancias cálidas, donde prima la madera en techos, mobiliario y suelos, y el empleo de tonalidades suaves que matizan la amplitud de los espacios, volviéndolos acogedores y muy gratos.
En general, la decoración utilizada en el conjunto de la casa, se encamina a coordinar el estilo rústico con un gran acierto compositivo y muy buen gusto. Así puede comprobarse en su confortable salón de estar con chimenea y televisor, donde armonizan de forma atractiva la madera con la piedra. O en su sala habilitada para reuniones y cenas de empresa, cursos, exposiciones o cualquier tipo de celebración familiar. En ella se dispone de una amplia superficie abierta a la luz, y en la que los invitados podrán sentarse en torno a una misma mesa. O en sus curiosos y pintorescos: comedor para huéspedes, biblioteca y agradable huerta con jardín.
A la serenidad que encontrará entre estos bellos muros, podrá sumar la degustación de cenas exquisitas de elaboración artesanal. Entre ellas destaca, como no podía ser de otro modo, la cocina regional casera, siendo expertos en la puesta a punto de mariscos; entrantes como Caldo Gallego con Pan de Maíz; Revuelto de Setas; o Pimientos Rellenos. Todo para continuar con una buena Caldeirada artesana; o Merluza con Almendras. Disfrutar de un suculento Chuletón, del mítico Lacón con Grelos; Cocido con Bollos de Pote; o descubrir guisos como Albóndigas con Pastas; Sepia con Patatas o Pollo con Fideos; sólo podrá coronarse con deliciosos postres caseros.
Sin duda un paraje en el que llevarse prendida a Galicia en la vista y el paladar.