HOTEL WESTIN PALACE“Monumento a la elegancia”
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Muy cerca de museos como el Prado o el Thyssen encuentra acomodo, en pleno centro de Madrid, el Westin Palace, auténtico tributo al buen gusto. Su atractiva fachada, refulgente a cualquier hora del día o de la noche, evoca un pasado ya extinto, del que tan sólo permanecen joyas arquitectónicas de este tipo. El arte que se ha sabido imprimir a sus interiores traslada al visitante a fastuosos espacios en los que se descubren como elementos primordiales el equilibrio y la mesura de lo extraordinario. Ya en su hall el espectador atónito parece encontrarse envuelto en una atmósfera que en mucho recuerda al preciosismo con que son tratadas las construcciones históricas. Una obra de arte en estado puro, que no sólo abre sus puertas a la elegancia, sino que también manifiesta su compromiso con la comodidad y el confort absolutos gracias a la alta tecnología empleada en sus modernas instalaciones. De sus habitaciones, exquisitamente cálidas, sólo pueden añadirse alabanzas, puesto que en ellas se logra un perfecto acomodo entre el cuidado estético y la atención a los huéspedes, que podrán contar con múltiples servicios y cortesías, tales como la inclusión de aire acondicionado, hermosas vistas sobre la ciudad, teléfono, secador, acceso a internet, caja de seguridad, televisor por cable, minibar, servicio de despertador, de habitaciones las 24 horas y de camareras. Suites y baños de ensueño participan de una decoración exclusiva y de una calidad compositiva insuperable. Pero las posibilidades que ofrece el hotel van mucho más allá, ya que en la séptima planta puede localizarse el “Neptuno Fitness Center”, intachablemente equipado con gimnasio, sauna y solarium, siendo todos ellos precedidos por una recepción de estilo clásico. Entre los servicios que se despliegan pueden hallarse: el de tratamiento de masajes, el de niñeras, salón de belleza, servicio de recorrido turístico, de lavandería, business center, servicio de limusina, etc. Un lujo de lo más sugerente al alcance de la mano, accesible tanto a la vista como al paladar, a través de sus sorprendentes restaurantes. Como prueba se encuentra el maravilloso “Asian Gallery”, de evidentes y bellísimas reminiscencias orientales en medio de una sutil iluminación y de una embriagadora tonalidad azul. También puede contarse con “La Rotonda”, de corte neoclásico, donde columnas y cúpula de vidrio acapararán las miradas, constituyéndose en los verdaderos protagonistas de este espacio que hará las delicias de aquellos que se dispongan a probar una cocina que podría definirse como regional e internacional. Por otra parte, en el “Palace Bar” podrá dilatarse el deleite, además de por su soberbia decoración y su surtida variedad de tapas, aperitivos y cocktails, por la música en vivo con que dejarse llevar definitivamente en cuerpo y alma. Asimismo, todo un elenco de verdaderos profesionales velarán por la complacencia de su paso por estos muros, entre los cuales igualmente puede disponerse de dieciocho salas de reuniones y eventos, entre las que podría destacarse el “Salón Medinaceli” por su esmerada placidez y armónica belleza. Un genuino monumento a la elegancia, digno de ser visitado, donde le espera la especial deleitación de lo sublime. Laura Hernández.
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